Comenzando a Caminar
Todos acostumbran a hablar tanto, yo no sé si pueda llegar a ese exceso... que a veces es bello y a veces parece tan necesario... y también a veces suele ser tan vacío, etéreo o incluso ofensivo.
A veces sueño con hablar sólo en los momentos trascendentes, o morderme la lengua cuando la ira o el sinsabor me domina. Sin embargo, hay una estúpida necesidad de la sangre por expresar lo innecesario, por ofender aunque el deseo más puro después nos atormente.
Porque de tormentos autoimpuestos vive en ocasiones el hombre y de culpas por acciones que no brotarían de la pasividad y la la inacción. Pero supongo que los humanos no hemos nacido para quedarnos quietos, siempre deseamos dejar una marca en este mundo, aunque esta marca sea echa en la piel en base a cicatrices y sangre.
Tengo muchos deseos supongo, como todo el mundo... deseos que me esclavizan y otros que me hacen sentir muy libre. Todos ellos rodeados de más tormentos, así como de alegrías incontables. Pero qué es más ciert0, qué es más satisfactorio... cuál es el horizonte que me limita.
Me siento como un acróbata kármico suspendido a tres mil metros en una delgada cuerda llamada Horizonte. Caeré... Caerás tu.. Caerá esta humanidad y este frágil mundo.
Puede sonar a Desesperanza a veces, pero tal vez sólo sea Desafío.
Me ha costado hablar... pero pareció necesario.
A veces sueño con hablar sólo en los momentos trascendentes, o morderme la lengua cuando la ira o el sinsabor me domina. Sin embargo, hay una estúpida necesidad de la sangre por expresar lo innecesario, por ofender aunque el deseo más puro después nos atormente.
Porque de tormentos autoimpuestos vive en ocasiones el hombre y de culpas por acciones que no brotarían de la pasividad y la la inacción. Pero supongo que los humanos no hemos nacido para quedarnos quietos, siempre deseamos dejar una marca en este mundo, aunque esta marca sea echa en la piel en base a cicatrices y sangre.
Tengo muchos deseos supongo, como todo el mundo... deseos que me esclavizan y otros que me hacen sentir muy libre. Todos ellos rodeados de más tormentos, así como de alegrías incontables. Pero qué es más ciert0, qué es más satisfactorio... cuál es el horizonte que me limita.
Me siento como un acróbata kármico suspendido a tres mil metros en una delgada cuerda llamada Horizonte. Caeré... Caerás tu.. Caerá esta humanidad y este frágil mundo.
Puede sonar a Desesperanza a veces, pero tal vez sólo sea Desafío.
Me ha costado hablar... pero pareció necesario.

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